Cantor extraordinario, de elegancia austera y sobria ductilidad, heredero del linaje de Gardel y capaz de devolverles a canciones largamente escuchadas un relieve, un tono o una dimensión insospechada.
"Para algunos es uno de los mejores cantantes de tango, mientras
que otros lo discuten, por cantar como canta y no como lo hacen
otros”.
Artista
de largas tradiciones, integrante de la Academia Nacional del
Tango, es capaz de interpretar canciones de otros géneros,
pero ha volcado toda su pasión en el tango. Y no sólo
como cantante, sino como compositor, como músico.
Se lo puede encontrar en la ya mítica calle Corrientes
o actuando en París. Ha compartido escenarios con Mercedes
Sosa, Astor Piazzola, Roberto Goyeneche, el Sexteto Mayor, Horacio
Salgán, Ubaldo de Lío, Oscar Cardozo Ocampo, Les
Luthiers, Jaime Torres, Walter Ríos, como también
con Toquinio, Vinicius de Moraes, Nana y Dorival Caymmi, María
Creusa y tantos otros.
Pero, para conocer a fondo a Horacio Molina y su obra nos parece
importante ver lo que dicen de él prestigiosos críticos
de los más importantes diarios de Argentina:
“Molina canta el tango como ninguno y en cada verso pone su
corazón”. Así tituló una nota Diego Fischerman, de Página 12, definiendo,
en pocas líneas, al excepcional músico Horacio Molina.
Hablando del CD Molina Tango, expresó: “es
esencialmente bello, se escucha con relajación y placer y
no ofrece grietas de ninguna clase”. Agrega luego: “se
trata de uno de los cantantes más finos, con fraseo más
elegante y timbre más cálido y cristalino de este
país, cantado 14 tangos elegidos a la perfección.
La delicadeza y el rigor obsesivo puesto en la elección de
cada acorde, en lograr que la armonía de una versión
sea única, posiblemente venga de la bossa nova y del bolero
cubano de los años 50. Por que la preocupación porque
el texto se entienda y porque algunas palabras puedan volver a ser
escuchadas como si fuera la primera vez, quizás provenga
de su pasión por el barítono Dietrich Fischer-Dieskau.
Claro que nada de eso es ajeno a algunos de los viejos cantantes
fundadores del tango-canción. Ni Gardel ni Rivero ni el Goyeneche
de los 50 necesitaban inventar nada raro para decir, para que una
canción fuera más que todas sus notas puestas en el
lugar correcto. Y en esa tradición, aunque con rasgos absolutamente
personales, es donde puede situarse a Molina”.
En otra nota, Fischerman aclara refiriéndose al CD Barrio
Reo: “tiene el raro mérito de homenajear a
Gardel sin caer en ninguno de los tics de Gardel. O, para decirlo
de otra manera, es el trabajo de alguien que ama a Gardel pero que
jamás se rebajaría a nada que pudiera parecerse a
una imitación o una parodia. Molina canta viejas canciones
porque está convencido de que son grandes canciones y las
canta de la mejor manera posible: con un respeto absoluto por las
maneras que le son propias y, al mismo tiempo, sin mimetizarse con
las versiones del pasado”.
Para
René Vargas Vera, de La Nación,
Molina “es excepcional entre los poquísimos que cultivan
de la música ciudadana”. Dice que “emula a los
mejores: Gardel, Rivero, Sosa y Goyeneche”. También
afirma que “es un placer escucharlo cantar a media voz, afinando
cada nota, respetando minuciosamente la melodía, fraseando
con intensa expresividad, comprendiendo, en definitiva, el sentido
estético de la música y el espíritu de los
versos”.
Olga
Cosentino, del Diario Clarín,
considera que “para encontrar un encanto nuevo en las canciones
de siempre, no basta con oírselas cantar a una buena garganta,
hace falta, además, que el cantor desande los caminos escondidos
de las intenciones poéticas y de la melodía que
esa canciones atraviesan o, hace falta oírselas cantar
a Horacio Molina, intérprete de inusual refinamiento y
expresividad”.
Para
Ricardo Salton, de Ámbito Financiero,
es un “cantante de tango atípico”: “Cuidar
que a letra se entienda, tratar de que las inflexiones vocales
acompañen el sentido de los textos, elegir un repertorio
excepcional y utilizar al máximo los recursos de una voz
cálida y expresiva, son los elementos a partir de los que
estructura su visión del género”.